En estos días me puse a pensar sobre el futuro de Microsoft. Sobre las decisiones que deberá tomar si quiere mantener su dominio en el mercado de los sistemas operativos. Sobre todo, teniendo en cuenta que su último sistema operativo Vista ha sido, al menos desde mi punto de vista, un fracaso (y lo viví en carne propia hace unas horas luego de pasar un largo tiempo de instalación).
Creo que mi profesor de Arquitectura de Sistemas (Mario Bolo) tiene mucha razón en pensar que mucha de la tecnología por la cual hoy hay que pagar el día de mañana serán comodities que nadie pagaría. Por eso creo que de manera progresiva, las empresas tendrán que regalar sus productos base y empezar a cobrar por aquellos que sean más avanzados o esten enfocados a segmentos de nicho. En este aspecto Microsoft es un claro perdedor. Cobra un precio absurdo por un producto que cada vez es menos atractivo. Sistemas operativos como Mac OS o Linux lo están alcanzando y no sólo eso, sino que pueden, gracias a la comunidad o al tipo de compañía, lanzar en un tiempo corto mejoras perceptibles. Como agravante, el día en que las empresas desarrolladoras de software vean una oportunidad de negocio en estos sistemas operativos, Windows va a dejar una de sus principales ventajas de hoy en día que es la exclusividad.
Hace poco leí un artículo que decía algo así como "Ubuntu es para amas de casa, y Windows para geeks", como diciendo que Ubuntu (o mejor dicho Linux, en general) ya no es un sistema operativo que solo los geeks pueden manejar. Hoy en día Ubuntu es un sistema operativo muy intuitivo y con aplicaciones muy buenas "out of the box". Ni hablemos el día que Ubuntu sea tan pervasivo que lo encontremos en dispositivos móviles, como los MID, UMPC, etc.
Windows no puede contra un sistema tan modular como Linux. Tener una base tan floja al final de todo les produjo un perjuicio al largo plazo, por que ahora deberían reestructurar todo su sistema operativo para que sea más flexible, cosa que Linux, a paso más lento pero seguro, supo manejar y obtener una ventaja sobre el resto (aunque no haya sido una decisión estratégica, sino más bien inconciente).
Ahora todos dirán, que Windows es irremplazable y que la gente ya se encuentra acostumbrada. Esto es cierto, pero a la vez les puede jugar en contra. Con un sistema operativo tan bueno como Windows XP, que ha madurado muchísimo, nadie tiene razones para pasarse a un sistema operativo supuestamente mejor por más que sea de Microsoft. La percepción de valor llegó a un punto límite donde nadie necesita ni tiene deseos de tener algo mejor. Por eso es que Linux, si logra meterse en los sistemas móviles va a ser un claro ganador.
Apple por otra parte, hace una estrategia excelente, pero volvemos a lo mismo... Hay que olvidarse de los sistemas operativos como una proposición de valor diferenciadora por lo cual la gente estaría dispuesta a pagar.